Fulgor de luciérnagas / Glow of fireflies

Icaro (VIIII)

Escrito por elfulgordeluciernagas 19-10-2012 en General. Comentarios (0)

Es agua. No. Es sueño. No. No me vengas con esas niñerías. Son patochadas. Es agua. No. Estamos en lo más profundo de la piscina ¿te acuerdas esa vez que te empujaron del trampolín en la piscina municipal? No había cuando tope el fondo. Me desesperaba. Caí como un saco. Apenas toque fondo me empujé con fuerza para buscar aire, me ahogaba. No pareces un bufeo colorado, te estás despintando ja, ja, ja, ja, ja. Lo primero que aprendes es a respirar pero tú vienes con esa pose de limeño cabrón y que no se entera de nada. Pero no es ninguna piscina. Es el fondo del río ¿te acuerdas que viajábamos al Canal de Puinahua?, sí, al frente de la zona reservada ¿Era Bretaña? No recuerdo. Sólo el guirigay en el barco. Gritos. Niños corrían. Madres que vociferaban. Se ladeaba de un lado para otro. ¡Se hunde el barco! Miré al práctico y él buscaba como loco un salvavidas y se lanzó a las aguas del Ucayali. El barco se escoró más a la derecha. Sentía el agua fría. Poco a poco se acercaba más a las aguas. Las literas vacías. Era como un albergue de locos. Me voy acostumbrando a respirar por las branquias. He trabado amistad con peces, ranas y sierpes. Aquí los animales te aconsejan. Sin querer darnos cuenta navegábamos en el barco fantasma.

 

 

 

 

Icaro (VII)

Escrito por elfulgordeluciernagas 19-10-2012 en General. Comentarios (0)

 

 

Miraba desde la loma las aguas negras del Nanay y de color castaño claro del Amazonas, un goce visual inolvidable, por esta parte de la orilla los niños silbábamos y saltaban desde el fondo de las aguas los delfines de río, cuidado que te pueden robar, me señaló con sorna la prima Asunción. Era un espectáculo. Cerca de esa pendiente estaba encallada una vieja nave que transportaba carga y pasajeros por los ríos: ZARPAMOS MAÑANA SIN FALTA. Subía y bajaba por las tripas del barco abandonado, era la metáfora de un viaje interrumpido, de cartas sin entregar, de marinero perdido por las contingencias. La sala de máquinas olía a aceite y gasolina, ese motor alemán era muy bueno. Tirábamos del timón que daba vueltas sin control, gritábamos. Corríamos a lo largo de la nave agónica. Pronto entrará al dique dijo mi tío Celso, era un viejo lobo fluvial y lleno de canas desde muy joven. Él me contó que una vez en uno de los tantos viajes se quedó patidifuso al ver al barco fantasma. Sí, hijo, lleno de luces y se escuchaba el griterío de la gente. Fueron unos segundos y desapareció, en medio del río. Así navego entre las gráciles piruetas de los bufeos y las hélices de barcos.  

 

 

Icaro (VI)

Escrito por elfulgordeluciernagas 18-10-2012 en General. Comentarios (0)

 

 

La abuela me contaba historias cuando estaba sentada en su hamaca y fumando un mapacho, del buen tabaco que preparaba el abuelo. Era un producto conocido por propios y extraños, venían desde Beirut a comprarle al abuelo de manos grandes y cascarrabias. La casa se inundaba de ese agradable olor. Me encantaba la mirada de la abuela mirando al horizonte y desde allí me hablaba que una vez al escuchar el canto de la sirena al beber la ayahuasca casi se va con ella, era de una fuerza irresistible hijo, me perdí. Mi padrastro apaciguó mis ganas de ir detrás del canto y desde entonces me enseñó a conocer las plantas.

 

 

 

 

 

Icaro (V)

Escrito por elfulgordeluciernagas 18-10-2012 en General. Comentarios (0)

 

Anoche soñé que la inundación sumergía al pueblo bajo las aguas. La Delfina, Rosa, Cecilia, Roger, Rubén no estaban en sus casas. Era un pueblo de pocos habitantes y donde reposaba el silencio. Los perros habían dejado de aullar y perdieron el ánimo de buscar a sus presas. Miraba desde abajo la quilla de las canoas y se escuchaba a lo lejos el ensordecedor ruido de las lanchas y deslizadores. Cerca de mí pasaban los gamitanas, los pacos, palometas disfrutaba de sus perfiles bajo el agua. Era una sensación rara estaba dentro del río y respiraba ¿tenía branquias?, ¿me crecían escamas? Mi boca iba haciéndose puntiaguda como la del boquichico, mis ojos se achinaban más que se parecían al Chino Chong, el de la esquina de la Arequipa con Avenida de La Marina donde compraba mi arrocito. Mi pelo cada vez más lacio. En mis manos crecían lentamente aletas. Cuando súbitamente desperté el río se había retirado dejando su marca en los horcones de la casa.

 

 

 

 

Icaro (IV)

Escrito por elfulgordeluciernagas 16-10-2012 en General. Comentarios (0)

 

 

El curandero nos ha dicho que no bebamos de este riachuelo. El agua es amarga y causa los males estomacales. Fuerte dolor de barriga. Inapetencia. ¿Acaso no te das cuenta están muriendo niños y huambras por contaminación de las aguas? La abuela de Mauricio ha muerto por beber de esas aguas. La llevaron en bote al hospital y nada pudieron hacer. La trajeron en un catafalco. La vida vale poco, hijo. Nadie da cuenta cuando nacemos o morimos. Les da igual. Somos fantasmas o invisibles en el monte.